viernes, 27 de enero de 2017

Una obra fusionada con la vida

Por Ariel Hendler para ArquiNoticias

En el Centro de Tejedoras de El Churcal, Formosa, el estudio XhARA recupera planteos espaciales y técnicas constructivas de una comunidad qom.




La Fundación Gran Chaco convocó a XhARA (oficina que se autodefine como un "espacio de trabajo participativo orientado hacia la realización de proyectos sociales de arquitectura en ámbitos rurales") para proyectar y construir un Centro de Tejedoras destinado a la Asociación de Mujeres Artesanas de El Churcal, provincia de Formosa. La pequeña comunidad qom que vive allí es en rigor una familia extendida que comprende a abuelos, padres, hijos y nietos. La obra forma parte de una iniciativa territorial orientada a las poblaciones del monte chaqueño que contempla el incentivo y la promoción de sus oficios. 



La concepción del espacio de los usuarios considera a todo el territorio como una gran casa. De allí se desprende una visión de continuidad según la cual los ambientes se interpretan como lugares de contención, representados por el techo (sombra) y el reparo del viento (cerramientos verticales con distintas densidades). De esta forma, los límites concretos se alternan con espacios semicubiertos indefinidos que sirven como lugar de reunión y vinculación con el paisaje. Estas galerías logran, a su vez, superar su cualidad de acceso o área de transición, generando en muchos casos una idea de totalidad que integra el afuera y el adentro.



La falta de agua para el uso cotidiano, las altas temperaturas (superan los 40 grados en verano), la fuerte radiación solar y la sequedad motivaron la búsqueda de estrategias constructivas para mitigar estas adversidades climáticas mediante sistemas pasivos de confort térmico basados en la generación de reparos y ventilaciones cruzadas. Para ello, se plantea una serie de espacios abiertos y cerrados bajo un techo de sombra exento, capaz de regular la temperatura y recolectar agua de lluvia; una construcción con diversidad de usos y posibilidades de crecimiento. 




El proyecto propone una arquitectura de espacios continuos bajo sombra, apropiada a los usos, el clima y los recursos de la región en la que se inscribe; de hecho, la mayor parte de los materiales utilizados se tomaron del monte, para lo cual se montó un pequeño taller de carpintería en obra.  En función de satisfacer la necesidad vital de la sombra, el edificio se construye en las etapas que caracterizan a la arquitectura de estas regiones: desde arriba hacia abajo. Una vez garantizado el plano horizontal de contención solar, se continúa con los cerramientos verticales.



El techo colector de chapa alberga bajo su protección un segundo techo, aislado con torta de barro, que contiene un salón de usos múltiples. Por fuera del mismo y en un ámbito semicubierto delimitado por entramados verticales de madera se desarrollan los espacios de encuentro, galerías, guardado y lavadero. Esta cubierta favorece la ventilación y regulación térmica natural de los ambientes, logrando un espacio de sombra en donde se desarrollara las actividades de la asociación de tejedoras.



Se utilizó quebracho para las columnas y algarrobo para las carpinterías, pero, como el presupuesto era limitado, se optó por acelerar los tiempos de construcción empleando madera de pino adquirida en aserraderos de la zona para las tirantearías y los bastidores de los muros. Para los muros “cerrados” se implementaron dos variantes: por un lado, la técnica de quincha, que consiste en rellenar con tierra un entramado de ramas de duraznillo; por el otro, un sistema de paneles de machimbre rellenos con mantillo del monte embebidos en barro (con buena resistencia ignífuga) y jugo de tuna como aglomerante. Finalmente, los muros “abiertos” se materializaron con entramados verticales de varas de duraznillo, listones y sobrantes de pino.

XhARA orienta su trabajo al fortalecimiento de comunidades campesinas desde la arquitectura y a partir de la revalorización del conocimiento empírico local. Desde 2013 su base es la Quebrada de Humahuaca, desde donde colaboran con organizaciones de base comunitaria, organizaciones no gubernamentales y cooperativas de trabajo. 

(Texto adaptado de la memoria descriptiva.)



Planta.


Corte transversal.


Vista frente.


FICHA TECNICA
Obra: Centro de Tejedoras
Comitente: Asociación de Mujeres Artesanas “Qonayaĝapolio Late’e”
Ubicación: El Churcal, Formosa
Proyecto: XhARA
Gestión: Fundación Gran Chaco
Construcción: Sres. Lucas Evaristo, Basilio Jaime, Ismael Molina, Aníbal Sacarías e Israel Tenaiquín
Carpintería: Sres. Eduardo Cepeda, Daniel Pereyra y Esteban Tenaiquín
Superficie: 50 m2
Año: 2016
Imágenes: XhARA




sábado, 21 de enero de 2017

Puesta en valor para una vida nueva


por Ariel Hendler para ArquiNoticias GdMd

El estudio IR Arquitectura transformó un departamento antiguo en un espacio vital y maleable. La intervención combina arquitectura y diseño de mobiliario.




Este departamento de los años 60 ubicado en Barrio Norte, una de las zonas más densamente pobladas de la ciudad de Buenos Aires, respondía a criterios propios de una vivienda en altura en un contexto socioeconómico y urbano que no es el mismo medio siglo más tarde. La distribución de los espacios, según los protocolos sociales imperantes en esa época y en esa locación, ofrecía una planta segmentada que merecía ser reintepretada. 



La intervención del joven estudio IR Arquitectura se centra en dos acciones superpuestas: integración y cualificación. En un primer paso se unifican espacios fragmentarios cuyas características resultaban obsoletas a las necesidades de uso contemporáneas: hall de acceso, cocina, habitación de servicio, distribuidor y estar dieron paso a un nuevo espacio diáfano a ser calificado.



Allí, un dispositivo mueble se constituye en interfase programática entre las áreas intimas y publicas de la vivienda condensando servicios, tendidos técnicos, espacios de guardado y equipamiento. 




En su disposición final, el mueble cambia muros estancos y espesos por superficies suaves, fáciles de accionar y translucidas, proporcionando mutabilidad y capacidad de gestión de usos, iluminación natural y ventilación cruzada a un espacio amplificado.

(De la memoria descriptiva)












Planta situación existente. 



Planta proyecto.


 Axonometría situación existente.


Axonometría proyecto




jueves, 19 de enero de 2017

Para volver a ser un jardín

En el predio del ex Zoológico, una intervención respetuosa, lúdica y sustentable.

por Ariel Hendler para ArquiNoticias GdMd

Bajo la consigna de “unir al yo con el mundo”, el equipo encabezado por el arquitecto Cides-de Longcamp-Mignot-Porta-Turrents plantea cinco acciones a la hora de convertir el predio del ex Zoológico porteño en un Ecoparque. 

1) Lo que el proyectista denomina “fitorremediación” del terreno. Así se define el saneamiento físico del sustrato natural con la recuperación de terreno absorbente sobre el cual hoy existen playones y senderos asfálticos. Así se podría acrecentar un12% de superficie verde al actual, con efectos positivos tanto en el aspecto paisajístico como en el ambiental, por la capacidad de absorción del terreno y la reducción del efecto “isla de calor”.


2) Incremento del 24% de superficie destinada a espejos de agua. Esto implica una intervención paisajística pero, sobre todo, debe ir acompañado de un tratamiento que incluya la recolección y el manejo de agua de lluvia para su posterior tratamiento y reúso, complementando la utilización de energías alternativas para el abastecimiento del predio. Esta acción debería ir acompañada de un rediseño de la forestación con densidad decreciente en altura y espesor desde el borde sobre la calle República de la India hacia la avenida Sarmiento.




3) Puesta en valor e integración y adaptación a las necesidades programáticas del proyecto del patrimonio arquitectónico: edificios, puentes, esculturas y senderos protegidos. “La acción sobre el patrimonio presenta una oportunidad de proyectar al futuro el rico pasado del predio y la ciudad, y conformar así los escenarios para que transcurran los acontecimientos”, explica el autor”. Advierte, además, sobre la necesidad de diálogo entre el entorno construido y la evolución tecnológica y multimedial de los contenidos que éste deberá albergar.



4) Circulación modular y flexible. Consiste en un sistema de solados compuesto de piezas combinables de pavimento absorbente, que puedan adaptarse a las necesidades cambiantes del programa y a la etapabilidad del proyecto, generando  un nuevo recorrido sensorial,  lúdico, interactivo y “háptico” (táctil). El autor lo ilustra con un modelo de piezas hexagonales de distintos tamaños que al combinarse conforman senderos e incluso pequeños solados de formas orgánicas sobre el nuevo manto natural.



5) Plaza lineal. Sobre la avenida Sarmiento se propone un espacio intermedio, separado pero al mismo tiempo integrado al Ecoparque, con actividades gratuitas, polo gastronómico y comercial: lugar de intercambio y difusión de las actividades, espacio de interpretación medioambiental a cielo abierto y conector del entramado de parques palermitanos con la traza de la ciudad. Esta plaza seca queda delimitada por una verja-pantalla, soporte de vegetación, con variaciones de densidad y altura que aportan riqueza al recorrido de una larga cuadra hasta ahora sin mayor atractivo.


En conjunto el autor estima que el proyecto hace hincapié sobre todo en la experiencia de los usuarios: visitantes y ciudadanos. En este sentido, cita en su memoria a Maurice Merleau-Ponty, a propósito de que la percepción de un todo no es una mera suma de datos sensoriales sino que se experimenta "de una manera indivisa en todo el ser, apoderándonos de una estructura única de la cosa, que habla a la vez de todos los sentidos.


 Planta: Se respetan los óvalos existentes y se les suma agua, verde y una plaza lineal.




Ubicación


street View

sábado, 14 de enero de 2017

Historia Natural y cúpulas geodésicas


sábado, 14 de enero de 2017


Historia Natural y cúpulas geodésicas
por Ariel Hendler para ArquiNoticias

La propuesta de MSGSSS fue uno de las tres premiadas sin orden de mérito para el futuro Ecoparque Interactivo que se erigirá en el predio del ex Jardín Zoológico.  Plantea recuperar la traza existente y sumarle nuevas construcciones con alto impacto visual y formas orgánicas.  El mensaje: pensar el pasado, presente y futuro del ecosistema.




La transformación del histórico Jardín Zoológico de Buenos Aires en un Ecoparque Interactivo fue el tema de un concurso internacional de ideas que se convocó con el objetivo de definir el futuro del predio en Palermo. El tema motivó interpretaciones y propuestas muy variadas, como era de esperarse, y la decisión del jurado fue premiar sin orden de mérito a tres trabajos. 

Uno de los galardonados fue el del estudio Manteola/Sánchez Gómez/Santos/Solsona/Sallaberry, que hace foco lo que los autores denominan “el impacto del hombre sobre la tierra”. La propuesta tres sectores diferenciados espacialmente en el terreno y temporalmente en el aspecto conceptual: Pasado, Presente y Futuro, donde el pasado remite a la biodiversidad autóctona, el presente a la emergencia ambiental de nuestra época, y el futuro a la idea de trabajar por “un mundo mejor” para las próximas generaciones.


“El Ecoparque será innovador y se destacará por brindar experiencias impactantes y significativas al visitante a través de la recreación y el esparcimiento, la educación ambiental, la comunicación, la investigación, la gestión y las nuevas tecnologías”, aseguran en MSGSSS. Para llevar estos conceptos a la arquitectura sobre el ex Zoológico, un sitio muy presente en la memoria colectiva, se plantea partir de la geometría oval existente en los grandes espacios verdes originales y conservar esta matriz como  patrón compositivo sobre el cual desarrollar el nuevo programa.



La propuesta define cinco accesos al predio (es decir, agregar tres a los ya existentes): dos sobre el eje transversal de la avenida Cerviño y otro Las Heras y Republica de la India, para que el Ecoparque se pueda atravesar en múltiples direcciones. También se introduce como elemento novedoso un puente tensado que cruce por encima de Las Heras y comunique con el vecino Jardín Botánico, y sobre la avenida del Libertador, un “eco-mirador” desde donde observar tanto los bosques de Palermo como la ciudad. Respecto a los edificios históricos, con su mix de estilos pintoresquistas, el trabajo plantea recuperarlos y reconvertirlos mediante la incorporación prismas vidriados, de modo que lo viejo y lo nuevo queden claramente diferenciados. 


Pero al mismo tiempo se crean nuevos espacios de exposición, amplios y completamente transparentes, vinculados a las ejes temáticos del Pasado, Presente y Futuro, los cuales adoptarán la forma de cúpulas geodésicas domos geodésicos “basadas en los principios de Buckminster Fuller”, con volúmenes y superficies variadas. “Son figuras orgánicas, moleculares, que componen simbióticamente un Ecoparque dedicado a la biodiversdad”, explican los proyectistas. Agregan que “obtener el mayor rendimiento por el mínimo esfuerzo estructural” es una idea “evolutiva”, vale decir, acorde a la temática del programa. 


Estos domos dialogarán con los óvalos del proyecto paisajístico, y, de acuerdo a la etapabilidad propuesta, algunos de ellos servirán como albergue provisorio a las especies animales de gran tamaño que aún queden en el sitio, en especial las de gran tamaño, hasta que se defina su destino definitivo.


Planta etapa final


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jueves, 5 de enero de 2017

Un “paseo” entre la historia y el presente



Un “paseo” entre la historia y el presente


por Ariel Hendler

El argentino Matías Frazzi inauguró en Colonia del Sacramento el complejo mix de usos Paseo de la Brecha, que combina arquitectura contemporánea con preservación patrimonial.






El Paseo de la Brecha, proyectada por el arquitecto argentino Matías Frazzia en pleno barrio histórico de Colonia del Sacramento, uruguay, combina arquitectura contemporánea con un cuidado proyecto de conservación de ruinas arqueológicas. Este mix de residencias contemporáneas minimalistas con paseo comercial, inaugurado en los últimos días de 2016, está ubicado a metros del Río de la Plata, sobre dos lotes perpendicularse al unificarse por sus fondos forman una ¨L¨ con salida a dos calles, Virrey Ceballos y Rivadavia; ambas con fuertes pendientes que bajan al río.




Pero, por debajo de la obra nueva, se despliega un verdadero museo arqueológico a cielo abierto que exhibe los restos de la vieja muralla fortificada que protegían a esta ciudad fundada en 1680, tan cercana a Buenos Aires y al sur del Conurbano, escenario de las innumerables guerras de conquista y reconquista entre españoles y portugueses, con sus consecuentes destrucciones y reconstrucciones. También, los restos de antiguas cerámicas, vajillas y aparejos militares: sables y balas de cañon. Para esto, el arquitecto contó con el apoyo de exhaustivos trabajos previos de investigación sobre documentos históricos, cartográficos y arqueológicos, sumado a los cuidadosos trabajos de excavaciones preliminares dentro de los dos terrenos.

En sí misma, la obra nueva consiste en “generar un paseo interno público que atraviesa y unifica un viejo galpón reciclado con una serie de cajas de viviendas al modo de células”, según explica el proyectista. Este programa se vincula en forma directa con el espacio público, al modo de un pasaje peatonal dentro de la manzana “con cierto espíritu medieval”, tal como lo describe el autor. O una “brecha”, según lo define el mismo nombre del complejo. En este recorrido se intercalan y exponen los hallazgos arqueológicos, en general bajo los pies del caminante y protegidos por paneles de vidrio transitable.




A modo de contraste con la riqueza del tesoro patrimonial, el conjunto de viviendas se caracteriza por su volumetria simple: una serie de ¨cajas de hormigón visto de tablas en bruto que se yuxtaponen bajo la forma de un escalonamiento gradual, el cual acompaña orgánicamente las pendientes de las dos calles por las que se ingresa al Paseo. “La superposición de estas cajas van generando llenos y vacíos sobre el paseo peatonal, con contrastes de luces y sombras y diversidad de situaciones espaciales”, explica Frazzi. A su vez, la pendiente generada por los distintos volúmenes crea una serie de aterrazamientos desde los cuales se puede apreciar la vista del río.

Sobre la calle Virrey Ceballos, en tanto, se procedió a poner en valor un galpón industrial con techo a dos aguas, que ahora contiene el programa de uso más público: un paseo peatonal de altura completa, locales comerciales y de gastronomía, respetando la volumetría importante del edificio, con sus altas paredes con contrafuertes de ladrillo visto y sus cabriadas de madera que soportan la cubierta. 




Allí se intercalan también unas cajas vidriadas como entrepisos suspendidos, “que con su movimiento y lenguaje actual enriquecen y dan escala al paseo peatonal”, explica el proyectista. Agrega que la elección de materiales nobles como ladrillos comunes, hormigón en bruto, madera y piedra, “fue una de las premisas para la inserción en la ciudad”.

No menos importante fue el cumplimiento de un estricto Plan de Actuación Arqueológico ante el eventual hallazgo de estructuras patrimoniales en el área afectada a la obra. Cabe destacar que el sitio de intervención corresponde específicamente a la zona de la ciudad donde se ubicaba originalmente el foso exterior de la muralla fortificada que abarcaba toda la línea de defensa de la ciudad hacia el Este. En este sentido, la arqueóloga Jacqueline Geymonat, asesora del proyecto, especifica que justamente el galpón reciclado se encuentra justo sobre los restos de un tramo de dicha muralla y de un portón secundario de entrada a la Plaza Fuerte. Todo esto quedó a la vista bajo el suelo de vidrio transitable.

En concreto, se hallaron estructuras y un contrafuerte de la muralla, con huellas visibles de “episodios de destrucción y de relleno, producto del desmonte de la parte superior de la muralla o de los sucesivos rompimientos cada vez que se tomaba la ciudadela”. El hecho es que ninguna de estas viejas estructuras murarias fue afectada físicamente por la obra nueva: “Cada vez que descubríamos que estábamos tocando las cimentaciones antiguas, el proyecto estructural se reformulaba para preservarlas y, de ser posible, integrarlas al proyecto arquitectónico”, explica Frazzi.

Entre los hallazgos “micro”, en tanto, pueden contarse restos de cerámica portuguesa de los años 1650-1680, así como de cerámica y criolla. También el contacto entre los pobladores originarios y los colonos europeos es testimoniado por el hallazgo de varios utensilios indígenas, como punzones y raspadores tallados en hueso y en vidrio. Gracias a la apertura de este pasaje peatonal en la manzana, todo esto puede apreciarse al caminar por La Brecha, que en rigor fusiona mucho más de lo que separa tanto en la dimensión del tiempo como en la del espacio.










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