sábado, 5 de mayo de 2018

La casa más moderna del pueblo

Una vivienda Iván Kotzenitzky en una zona rural se destaca por su concepción espacial y el uso deprejuiciado de la construcción en seco.


Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto: Iván Kotzenitzky) 


La Casa ROK debe su nombre a las iniciales del nombre de mi padre, quien fue el cliente y víctima de su hijo arquitecto. La casa está ubicada en un loteo lindero al trazado consolidado de General Lagos, una comuna perteneciente al departamento Rosario, a unos 20 kilómetros de esa ciudad. Elegimos un lote de esquina de orientación Norte/Este, frente a un amplio verde perteneciente al club del pueblo.


La primer decisión proyectual fue emplazar la casa del lado opuesto a la esquina, dejando el jardín en el frente, de modo de evitar perder los cuatro metros de retiro obligatorio que impone el reglamento de edificación local, y al mismo tiempo obtener la mejor orientación para la casa. Para contribuir a una óptima ventilación e iluminación se decidió liberar un patio interior al que mirarán los principales espacios. La casa se compone así de tres sectores. Al Noreste se ubica el ala pública (jardín, galería, estar, cocina) y al sur el ala privada (dormitorio, estudio, baño).


La plante tiene forma de H, y el ingreso se resolvió por el medio. La línea de la fachada se recede al sur para dar más intimidad al dormitorio y permitir el acceso desde la cochera, ubicada del lado sur del lote. Los techos se inclinan hacia adentro, dotando de cierta extrañeza formal exterior y posibilitando en el interior una espacialidad dinámica.


La casa está construida en seco mediante una adaptación creativa del sistema steel framing. Toda la envolvente (paredes y cubierta) se resuelve utilizando un único material que es la chapa acanalada blanca, de modo de darle mayor uniformidad al volumen. Para mejorar las prestaciones térmicas, se desarrolló un sistema de fachada ventilada, el cual permite que el aire caliente acumulado detrás de la chapa sea expulsado por la parte superior del muro.
















FICHA TECNICA
Obra: Casa ROK 
Ubicación: La Rioja 431. General Lagos, Santa Fe
Proyecto y Dirección: Arq. Iván Kotzenitzky (socio de Misión Espacial Arquitectura)
Superficie: 110 m2
Año: 2018
Fotografía: Soldad Girardo

Ubicación: 





lunes, 23 de abril de 2018

Proyectar para la necesidad

Un espacio comunitario resuelto con materiales livianos se adapta las dificultades de un terreno intersticial y pantanoso en el Gran Rosario. Trabajaron en el proyecto y en la obra docentes y alumnos de la cátedra Barrale (FAPyD-UNR).


Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto en base a la memoria de los autores)

El proyecto nace de una necesidad, pero es a la vez una actitud. El esfuerzo de toda la gente que trabaja en el Centro Comunitario y también el de la arquitectura. Todo en el proyecto parece hacer un esfuerzo por subir, por escalar esa pendiente que lo aleja de la zanja. Con una leve inclinación, se arremanga el vestido, se llena de coraje y camina por el barro. Sube.


El proyecto desarrolla exploraciones de tecnologías sociales inclusivas para la reflexión, gestión y producción de un Espacio Comunitario en el asentamiento informal Comunidad María de Itatí de Villa Gobernador Gálvez, en la zona Sur del Gran Rosario, donde desde hace varios años un grupo de alumnos, docentes y hermanas del Colegio Santísimo Rosario (pertenecientes las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús) iniciaron un trabajo de aproximación y colaboración con las problemáticas del barrio.
Las nuevas instalaciones para el Centro Comunitario de Villa Itatí se ubican en un pequeño intersticio entre la calle, que llega de una manera muy informal, y la casa de una de las monjas. Es un rincón dentro de una trama urbana que se diluye y desciende por la barranca hasta perderse en el horizonte del río Paraná. El edificio debía dar respuesta a la necesidad de un espacio donde se pudieran desarrollar actividades con los niños del barrio. Para ello, se necesitaban una cubierta y unos cerramientos que determinaran un espacio interior controlado y, por otro lado, un trabajo de piso que resolviera el saneamiento de una zanja de aguas servidas que cruza a lo ancho por el fondo del lote.


Nos interesaba que la estructura de madera tuviera el mínimo contacto posible con el piso, y que la cubierta y los cerramientos parecieran flotar. Para lograr esto, las dos líneas estructurales de los laterales se reticulan para darle estabilidad y quitarle flexión a las columnas. Superpuesta a la estructura portante, del lado exterior, el cerramiento se mueve con una lógica propia que sólo por momentos se acopla a los bordes de la cubierta.


Para los cerramientos se usaron marcos de tirantes de eucaliptus y placas de policarbonato traslucido que generan un límite ambiguo, frágil. La transparencia del policarbonato no se usa como cierre sino como veladura de lo que está pasando en el interior. Nada queda escondido. Esto nos permitió hacer participar a la calle de las actividades del Centro Comunitario y, simultáneamente, lo que estaba pasando dentro podía ser intuido desde la calle. 

Los pisos se resolvieron con un solado de hormigón que se escalona y se acomoda a la inclinación natural del terreno. La diferencia de casi 1,20 metros entre la calle y la zanja se convierte en un pequeño graderío a la escala de los niños, que resuelve el escurrimiento del agua y genera un espacio para el aprendizaje, y la recreación.



FICHA TECNICA
Espacio Comunitario en Villa Itatí
Ubicación: Lavalle y Juan D. Perón, Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe
Superficie: 30 m2
Proyecto: Matéricos Periféricos. Arqs. Marcelo Barrale, Ignacio Ronga Costamagna y Rolando Supersaxco.
Autores Asociados: Arqs. Jorge Lattanzi, Ana Valderrama, Javier Elías, Andrés Galli, José Dotta, Walter Taylor, Enrique Franco, María Cortopassi, Victoria Funes, Jessica Aguilera Storani, Gustavo Cataldi, Carolina Cardozo; Bonino Franco, Vanesa Heisterborg, Florencia Valletto, Sara Nakasuka, Teresa Moneta Carignano, Julián Barrale, Mariano Gimenez.
Colaboradores: Melisa Ferreira, María Florencia Rodríguez Naidich, Milton Cabrera, Pablo Del Río, Miguel Angel Soto, Javier Quintana, Guillermo Baccino, Ivana Kapluk, Leandro Nieto (alumnos del Taller de Proyecto Arquitectónico del Arq. Marcelo Barrale, Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario.
Año: 2015-2017
Fotos: Arqs. Florencia Valletto y Rolando Supersaxco.

Ubicación:

Street view:
       

viernes, 20 de abril de 2018

Arquitecturas efímeras en el hall de la facultad


ARQUITECTOS ARGENTINOS

Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
El miércoles 4 de abril se llevó a cabo el primer ejercicio proyectual del Laboratorio de Acontecimientos Efímeros de la Universidad de Palermo.



El seminario "Diseño de Acontecimientos Urbanos" se dicta desde este año en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo. Se trabajó con tres materiales: cinta de pintor (líneas), papel en rollo (planos) y globos de colores (volúmenes); tres variables proyectuales: material / espacio / tiempo + un significante (la deconstrucción en 112 palabras del texto “Del rigor en la ciencia”, de Jorge Luis Borges; tres equipos de estudiantes, un equipo con cada material, y tres horas de tiempo para proyectar y montar tres instalaciones efímeras en distintas áreas de la facultad, que fueron retiradas por el personal de la universidad recién a la mañana siguiente. 









Fotos: Pedro Bisman


DATA BASICA
Asignatura: Laboratorio de Acontecimientos Efímeros                   
Facultad: Arquitectura, Universidad de Palermo
Profesores: 
Profesor Titular: Hernán Bisman (Coordinador del Centro de Investigación en Intervenciones Efímeras FAUP)
Profesores Asociados: Norberto Feal (Teoría) y Alberto Rebecchi (Proyecto)Profesores invitados: Laura Gamberg, Jorge Denis, Pablo Engelman, Anabella Gatto y Ariel Hendler. 


viernes, 23 de marzo de 2018

Mundo de vidrio

En el norte del Gran Buenos Aires, Vila+Solowieiczyk idearon y materializaron una elipse de cristal para oficinas. Un éxito tanto constructivo como arquitectónico.


Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto: Norberto Feal)


¿Qué hace evidente una perfecta elipse de cristal, en un jardín, flotando sobre el agua, unos pocos kilómetros al norte de Buenos Aires? Muchas cosas. A fines del siglo XIX el uso del vidrio modificó radicalmente la forma de la arquitectura, pero cuando en 1951 Ludwig Mies van der Rohe construye una casa sin muros, con sus cuatro lados de cristal, la historia de la arquitectura dio una vuelta de página. Si bien Mies realiza un viejo sueño, al mismo tiempo, muestra que no es fácil ese sueño de la casa de cristal. Unos 60 años después, los arquitectos y su comitente, intentan volver a repetir ese sueño en la elegante cuadrícula del suburbio bonaerense. Y lo logran.


La Elipse no es una casa, ni tampoco exactamente una oficina, ni un estudio. Pero tiene algo de todo eso. Sobre la vereda, un neto muro de hormigón y madera separa el mundo privado de la ciudad. Pero por sobre el muro se perfila el segundo piso del borde más agudo de la elipse generando un contrapunto sumamente interesante entre la placa lisa y opaca del muro y la curva, transparente y brillante de la elipse. De este modo, mientras que la visión total del edificio solo se consigue una vez traspasado el muro, un fragmento del mismo es percibido como imagen previa.


La visión total de la elipse, una vez superada la puerta de acceso, es un espectáculo de Arquitectura. Un deck de madera muy suavemente ascendente liga la puerta de acceso y el acceso a la elipse y, además, inscribe en el sitio el eje que estructura todo el edificio. Sin embargo, y a pesar de que el ojo no lo registra, el eje no esta colocado sobre la mediana del terreno sino que está levemente desplazado hacia la izquierda, para permitir el acceso a las cocheras en el subsuelo.


La distancia entre la puerta de acceso y la elipse está calibrada para que sea lo suficientemente larga para permitir cómodamente la visión total del edificio, y lo suficientemente corta para que este aparezca extremadamente fugado, acentuando su alargamiento y quebrando inmediatamente cualquier posible confusión sobre su forma. La elipse no solo es una elipse, sino que se ve como tal. En este sentido, el edificio es clásico en la medida en que la forma final deriva directamente de la planta, y al mismo tiempo, existe una correspondencia absoluta entre volumen exterior y espacio interior.


Sin embargo, como la ausencia de muros y la transparencia de la piel de vidrio tienden a debilitar la comprensión de la planta elíptica, los arquitectos la reconstruyen con las tres placas blancas de pisos y techo. Netas y abstractas, en principio parecieran más anchas de lo necesario en términos estructurales, pero en función de su peso visual, reescriben la elipse en clave opaca y levemente distorsionada. Las losas no siguen las líneas elípticas de la piel de vidrio, sino que se expanden en las puntas, amplificando el estiramiento del edificio al mismo tiempo que conforman cubiertas sobre los accesos, sin perder su carácter abstracto.


Una parte importante del aspecto exterior del edificio lo constituye el estanque. De planta cuadrada y apenas mayor que la elipse, permite que esta se vea flotante, apenas suspendida sobre el agua. Pero, a su vez, el estanque permite enlazar los mundos diferenciados de la elipse y el jardín. Si la elipse es el dominio de la racionalidad, el jardín es el reino de lo pintoresco; y, a través del jardín, que borra los límites del terreno, se rearticula el edificio nuevo con el tejido circundante, caracterizado por casas y chalets, construidos en la primera mitad del siglo XX, y rodeados de jardines. Y obviamente esto lleva al hecho de la dificultad que debieron atravesar los arquitectos al implantar justamente en ese medio un objeto arquitectónico tan diferenciado, y en tantos aspectos.


Un programa que no es doméstico en contraposición a la función hegemónica residencial, un formato abstracto en contraposición a una arquitectura de fuerte expresividad programática, un abismo tecnológico. V+S Arquitectos resolvió estas fricciones en base a pequeñas y muy medidas operaciones proyectuales que fueron hilvanando un segundo proyecto más invisible, pero no menos importante que la elipse: los decks de madera, el estudiado borde del estanque, el jardín pintoresco y el quincho bajo y sobrio, y que cierra el eje compositivo del proyecto a la manera de un belvedere. 


El eje clásico, podríamos decir, que organiza planta y fachada, interior y exterior; y que, materializado en el deck de madera, lleva desde la calle al interior de la elipse, volando sobre el agua del estanque, y en el umbral se detiene: El cambio de solado viene a ser el único indicio de ese hecho casi imperceptible que en la arquitectura de la elipse es el paso del exterior al interior.


Podríamos decir que, para proyectar la planta del edificio, los arquitectos trabajaron con dos registros. Por una parte, está la piel de vidrio y las tres losas elípticas, y por otra, la geometría ortogonal que se pliega a las necesidades programáticas. La articulación entre ambas geometrías suele ser uno de los problemas más graves a resolver en los edificios de planta circular –o sus derivaciones- y de pequeña superficie. Los núcleos sanitarios en ambas plantas están resueltos a la manera canónica miesiana: un bloque exento revestido de madera, ubicado en el sector más ancho de la elipse, simétricamente enfrentado al núcleo de las circulaciones verticales.


Las salas y oficinas están delimitadas por placas de vidrio, por cajas opacas que contienen equipamiento y por la combinación de ambos sistemas. La organización proyectual está anclada en el sistema portante. Doce columnas metálicas circulares que sostienen las losas pautan la geometría tanto de la piel elíptica, como de la división programática ortogonal, y al mismo tiempo resuelven el complejo ajuste de ambos sistemas.   


El eje axial cambia su formato en el interior. Después del hiato del hall, reaparece convertido en un largo y estrecho jardín, una hendidura que atraviesa e integra las dos plantas. Más allá de la elipse, el eje vuelve a materializarse en el deck de madera, vuelve a volar sobre el agua del estanque y remata en el quincho, un pabellón íntimo y con carácter doméstico. En la planta alta se encuentran los que seguramente son los dos espacios más importantes del edificio. La sala de reuniones hacia el frente y la oficina principal hacía atrás y abierta al paisaje como un verdadero atalaya del siglo XXI.


Lo demás es la factura impecable de los arquitectos, la pintura monocromática que lo cubre todo, desde la estructura portante hasta las tapas de la luz, la resolución de los detalles apelando a la mayor economía visual, y muy particularmente la resolución tecnológica de la magnífica piel de vidrio.  Y por sobre todo, el impresionante esfuerzo, de hacer de un sueño, un objeto tecnológico posible, un proyecto logrado, Arquitectura, en definitiva.

Planta baja


Planta alta



Subsuelo


FICHA TECNICA
Ubicación: Gral. Alvear 671, Martinez, Provincia de Buenos Aires
Comitente: Privado
Superficie Cubierta: 778 m2
Superficie Descubierta: 832 m²
Proyecto y Disección de Obra: Vila+Solowieiczyk Arquitectos
Diseño Interior: Arquitecta Jacqueline Mizrahi
Calculo Estructural: Ing. Ricardo Rodríguez Prado
Proyecto Eléctrico: Ing. Alejandro Burcatt
Climatización: Tres Ingeniería / Insert
Constructora: Bogacon SRL
Año: 2010
Fotografía: Albano García y Daniela Mac Adden


Ubicación:


Street view:


xx

viernes, 9 de marzo de 2018

Escalera al cielo

En un lote atípico (o típico de Parque Chas), la casa Gándara se estructura alrededor de una escalera que funciona como núcleo estructural y objeto escultórico.



Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto en base a la memoria de la autora)



Como paisaje urbano, Parque Chas nos adentra en unas lógicas poco comunes en la Ciudad de Buenos Aires. La casa situada en un terreno dotado de las características del lugar, un terreno de cinco puntas con un solo ángulo a noventa grados, nos planteó parte de los temas a tratar en la casa.


El terreno de dimensiones pequeñas (promedio de largo 15 metros) y las restricciones del barrio por ser Patrimonio Histórico Urbano pusieron límites concretos, pero la preexistencia de la casa con su altura de 3,60 metros permitió lograr una espacialidad amplia, a pesar de los pocos metros cuadrados construibles.


Se trata de una refacción y ampliación de una casa de la década de 1940. El hormigón y el ladrillo son los elementos predominantes de la obra, ambos se manifiestan y se ponen a disposición de una geometría que acompaña los recorridos que propone el proyecto.


La escalera, gracias al ingeniero Isaac Danon, que habilitó un proceso de intercambio proyectual y de cálculo único, es el elemento principal de la casa. Vigas en ménsula, vigas ménsulas con escalones en ménsula, escalones que vuelan, tabiques que rotan, plegados de hormigón, todo ese conjunto condensado en ese pequeño elemento.


El juego formal y estructural que propone la escalera da como resultado un elemento escultórico en el que la luz, el color y la textura particular del hormigón y los encuadres de las ventanas hacen del andar un momento importante en la obra, y rememora la geometría que el lugar propone. En la fachada interna del patio, el hormigón se superpone sobre las paredes existentes y dibuja un nuevo paisaje.


Muchas de las aberturas tomaron las proporciones de las aberturas originales, ya que la chapa de las carpinterías tienen un tipo de plegado que permite lograr piezas muy angostas que se asemejan a los anchos de las antiguas carpinterías de hierro ángulo. Como en su espesor son livianas, en su vista frontal son planos anchos irregulares que dialogan con la forma del hormigón.


La casa es introspecta, se guarda hacia su interior, se abre al verde interno que vive en la medianera. Uno de los momentos de apertura de la casa ocurre en una de las habitaciones, donde la esquina se desmaterializa hacia la plaza Dominguito y el gran plátano. También se abre al cielo en el recorrido de la escalera y en el patio, de modo que su configuración en un contexto urbano particular, de muy baja densidad, nos permite abrirnos al cielo sin interrupciones.

Planta baja

Piso 1º

Corte longitudinal

Escalera




CASA GANDARA
Ubicación: Gándara 2639, Parque Chas, Buenos Aires
Proyecto: Arq. Carolina Jaroslavsky
Dirección: Arqs. Luis Sanz y Carolina Jaroslavsky
Cálculo estructural: Ing. Isaac Danon
Constructor: Arq. Carlos Capon
Electricidad: Ing. Diego Lande
Herrería: Julio Grassi
Equipamiento: Alfredo Zavala



UBICACION: 

STREET VIEW: