lunes, 10 de julio de 2017

Los arquitectos que construyen el presente

Cuatro profesionales de 40 años con distintas prácticas profesionales coincidieron en lo esencial: la escala urbana, la importancia del espacio público y la deuda con la sociedad. 

Arquitectos de 40 años: Grimaldi, Faiden, Flores y Couto.



Por Ariel Hendler para ArquiNoticias


Cuatro destacados arquitectos de 40 años (XL, en números romanos), ni tan jóvenes ni tan veteranos, dialogaron sobre los avatares de su trabajo, que también es su pasión. Fueron de la partida Gonzalo Couto, del estudio Bodas Miani Anger & Asociados (BMA), quien ofició de anfitrión en su oficina de la torre Consultatio BBVA, obra que tuvo a su cargo; Marcelo Faiden, socio de Adamo-FaidenJuan Martín Flores, socio de SMF (Speroni-Martínez-Flores), de La Plata, ganadores de numerosos concursos en el país y el exterior, y Arturo Grimaldi, director de Proyectos de la desarrolladora Consultatio. En suma, cuatro personalidades y prácticas que representan la variedad de formas de vivir la profesión.


Torre Banco Francés, del estudio BMA, de la cual Gonzalo Couto fue project manager.


En el caso de Couto, como él mismo explica, desde muy joven tuvo la oportunidad de hacer las cosas “a lo grande”. De hecho, cuando todavía era estudiante en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) tuvo a su cargo la dirección obra de ampliación del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, también con proyecto de BMA. “Después de eso, ya no le tuve miedo a nada”, cuenta. Ya recibido, cumplió la misma función –a veces combinada con la de proyectista y gerenciador de proyectos- en varios centros comerciales y otros emprendimientos. Por caso, la flamante torre vidriada del Banco Francés en Leandro Alem y Córdoba, donde transcurre la charla.



Archivo Histórico de Geodesia, en La Plata, de SMF, ganador del Concurso Provincial (2016).


Distinta es la experiencia de Flores, también formado en la UNLP, que comparte el estudio con dos arquitectos que antes fueron sus profesores. “Funcionamos como una usina de ideas, le damos gran importancia a la reflexión sobre la disciplina y entendemos que los concursos de arquitectura son una excelenteoportunidad  para plasmar toda esta producción intelectual previa”, explica. Entre los que ganaron, se cuentan obras de gran importancia institucional como el edificio Anexo de la Cámara de Diputados bonaerense y, más recientemente, un barrio de viviendas en Ruichang, China, aún sin construir. “Nuestra generación tiene la capacidad de aportar una frescura intelectual y una búsqueda distinta”, opina.


Casa Jose Ignacio, de GrimaldiNachtarqs, en la costa de Uruguay.


Grimaldi, en tanto, asegura que haber cumplido los 40 años de edad lo hicieron “sentir mejor con la arquitectura, más aplomado y seguro”. Y dice sentirse sumamente identificado con el territorio en el que le toca actuar: “Tengo una relación muy profunda con mi geografía, me siento un arquitecto rioplatense y me gusta absorber toda la información posible sobre esta región para poder expresarla”, asegura. Explica que su trabajo en Consultatio, la desarrolladora de las “ciudades-pueblo” Nordelta y Puertos, consiste en asesorar en temas de urbanismo, arquitectura e identidad visual a los arquitectos que trabajan en ellas: “Lo que hago abarca todas las escalas del diseño,  desde un master plan hasta un portón”, agrega. Además, ejerce en forma particular como socio del estudio Grimaldi-Nacht.


Plaza Catalinas, de Adamo-Faiden, junto a la Torre Banco Francés.

Faiden, como socio de un estudio bien conocido por su abordaje audaz y descontracturado de la arquitectura, se muestra partidario de la independencia respecto de los avatares de la edad y la geografía: “Nuestro estudio no trata de situarse en una ciudad o un momento determinado, sino de ser libres para enfrentar el presente a partir de un marco de referencias que trascienden momentos y fronteras”, explica. Por otra parte, reivindica la posibilidad de hacerse fuertes en situaciones desfavorables: “Un terreno común y corriente en cualquier ubicación y con el presupuesto más ordinario, o la ampliación de una casa existente pueden ser el mejor escenario para la batalla que queremos dar”.


Hall de entrada de la Torre Banco Francés (BMA).

En una sintonía parecida, Couto da a entender que el hecho de haber trabajado casi siempre a proyectos de gran envergadura no lo convirtió, como podría pensarse, en un devoto acrítico de la escala monumental. “Es necesario repensar si el modelo de desarrollo actual de la arquitectura es el que tenemos a la vista –reflexiona, mientras señala las grandes moles de Puerto Madero, visibles a través del ventanal de su oficina con vista al río-, o si más bien tenemos que empezar a dosificar y tender a una ciudad más pareja.”


Viviendas Villa Olimpica 2018, proyecto ganador del estudio SMF, actualmente en obra en Villa Soldati, Buenos Aires.

Grimaldi cuenta que en la actualidad se encuentra abocado a conseguir la integración de Nordelta con los barrios poco favorecidos que la rodean, tarea que realiza junto al célebre urbanista danés Jean Gehl. “Queremos revalorizar la calle, el espacio compartido y el transporte público, todo eso de lo que mucha gente tiende a aislarse por miedo a la inseguridad”, grafica.


Remodelación y ampliación del Aeroparque Jorge Newbery, por BMA, con dirección de obra de Gonzalo Couto (2002-2012).

Flores, en tanto, enfatiza la deuda que, a su entender, los arquitectos tienen con la sociedad: “Hay establecer los mecanismos por los cuales nosotros, que nos formamos en universidades públicas, podamos dar todo lo que podemos dar a la sociedad que nos pagó nuestros estudios, por ejemplo haciendo algo para resolver la situación del 30 por ciento de la población que vive en villas. Pero esa es una responsabilidad también del Estado, porque yo puedo tener la mejor intención, pero solo no puedo hacer mucho”, razona.


Casa Martos, de Adamo-Fainde en Villa Adelina, Provincia de Buenos Aires (2012)


Faiden le responde desde su propia experiencia, a modo de conclusión: “Lo que pasa también es que muy poca gente sabe lo que un arquitecto puede brindarle y cómo puede mejorarle su vida cotidiana. Es una deuda que tenemos nosotros de saber comunicar lo que podemos hacer por los demás”.

domingo, 9 de julio de 2017

La construcción del cambio social

En el proyecto Ciudad Roca Negra, el estudio del arquitecto Ariel Jacubovich se planteó el desafío de pensar un proyecto de arquitectura comunitaria y equipamiento urbano junto a un movimiento social, indagando nuevas formas democráticas y participativas de hacer ciudad.



Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto en base a la memoria de los autores)



Durante décadas el urbanismo y la planificación estuvieron ligados a las decisiones de oficinas técnicas. Recién en los últimos años hemos visto emerger la idea de un urbanismo consultivo, en un intento por democratizar las decisiones que se toman sobre la ciudad. Sin embargo, estos casos corren el riesgo de volverse solamente mecanismos de legitimación de la toma de decisiones de arriba hacia abajo. El desafío consiste entonces en lograr que los sistemas de involucramiento y participación se vuelvan realmente mecanismos de generación de consenso y no simplemente simulacros sobre el rol activo de los ciudadanos. Es decir que la participación no se limitara a abrir ciertas decisiones al debate en la comunidad, sino que los recursos estatales y la gestión de estos recaigan directamente en manos de los sectores populares organizados.



Unos corazones dibujados en un afiche conmemorativo de la "Masacre de Avellaneda" (2002) se redibujaron para convertirlos en una formalización material-organizativa.


El proyecto Ciudad Roca Negra se planteó el desafío de desarrollar un proyecto de arquitectura comunitaria y equipamiento urbano junto a un movimiento social organizado, indagando nuevas formas democráticas y participativas de construir ciudad. En mayo de 2009 el estudio Ariel Jacubovich / Oficina de Arquitectura fue convocado por integrantes del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de Lanús a pensar un proyecto para el predio de una extensión de casi tres manzanas de la ex fábrica Roca Negra, ubicada en el barrio de Monte Chingolo, partido de Lanús. Ya se había conseguido suspender su desalojo y presentar un proyecto de expropiación que declarara de utilidad pública a todos los bienes involucrados. 

https://youtu.be/ohZRn6_9kQI?t=204


Una de las características distintivas del FPDS y el MTD-Lanús es que se organizan de manera horizontal, y que la toma de decisiones se realiza de forma democrática a través de asambleas. Así se decidió que Roca Negra debía alojar una multiplicidad de programas, algunos que ya funcionaban y otros que al momento resultaban utópicos pero que movilizaban tanto la imaginación como las energías de transformación. Allí funciona, entre otros emprendimientos productivos, la bloquera fundada por Darío Santillán, el joven militante del MTD de Lanús asesinado hace 15 años 
por la Policía Bonaerense, junto con Maximiliano Kosteki, el 26 de junio de 2002.



Sin embargo, en ningún caso se incluía la construcción de viviendas o de programas privados. Fue a partir de estas primeras decisiones generales consensuadas que los arquitectos comenzaron a llamar al proyecto "Ciudad Roca Negra", reconociendo en el nombre que lo que se proponía era generar las condiciones de intercambio positivas que plantea lo urbano, es decir, justo lo que falta en estos contextos periféricos del Conurbano. 

Todas las decisiones del proyecto se tomaron en asamblea.

Durante más de cuatro años se desarrolló un proyecto que fue transitando diferentes instancias según fueron variando las necesidades y posibilidades. La primera instancia fue la de las “asambleas de proyecto”, donde lo que se buscaba era llegar a un plan general consensuado, generado en forma conjunta por la comunidad y los arquitectos. Desde un primer momento los profesionales fueron dejando de lado el rol tradicional del arquitecto como proveedor de formas y propuestas proyectuales, y se abocaron a desarrollar instrumentos de visualización y toma de decisiones que se implementaban en las asambleas, a través de prácticas deliberativas.

La cocina en construcción.

La siguiente etapa, una vez consensuado en forma provisoria el proyecto general, fue la de la construcción de “unidades” o partes acotadas y sectorizadas del proyecto: la plaza de juegos pública, la cocina y comedor comunitario, el bachillerato popular, los espacios culturales y de emprendimientos productivos, los lugares destinados a recreación y los accesos y circulaciones. 

Area de recreación.

En base a esta experiencia, concluida en 2013, a los profesionales convocados les quedó claro que el rol tradicional del arquitecto y la figura del encargo podía desplazarse hacia campos donde la autogestión y la convivencia no jerárquica entre especialistas y no especialistas se vuelvan determinantes. Esto significa que la arquitectura como herramienta de transformación puede aportar un conocimiento específico y a la vez mediar en la construcción de las condiciones que hagan posibles esta transformación.


Predio Roca Negra, en Monte Chingolo (Lanús)
Planta.




Plan de reconstrucción y ampliación de la cocina existente de la ex fábrica Roca Negra.


Area de acampe y comedor al aire libre.




FICHA TECNICA
Ciudad Roca Negra
Ubicación: Camino General Belgrano 4431, Lanús, Provincia de Buenos aires.
Superficie: 2 hectáreas y media.
Año de proyecto y construcción: Mayo de 2009 a Junio 2012.
Organizaciones: Movimiento de Trabajadores Desocupados de Lanús, Frente Popular Darío Santillán
Desarrollado por: Ariel Jacubovich | Oficina de Arquitectura
Proyecto: Ariel Jacubovich, Inés Ariza, Leandro Cappetto y Martín Alvarez.
Colaboradores y estudiantes pasantes FADU: Martín Flugelman, Pedro Magnasco, Paula Canavese, Florencia Sciutto, Magdalena Tagliabue, Lucia Cappetto, Libertad Baldiviezo, María Victoria Recabarren, Daiana Cazaubon, Ana Lia Frank, Soledad Silva Gonzalez, María Laura Gonzalez, Antonella Crespo, Cecilia Segal y Rosario Talevi.
Celine Cassourret, Francisca Tapia, Anita Pouchard Serra, Carolina Saldarriaga, Carolina Acevedo,
Desarrollo: Ciudad Roca Negra y su dinámica de trabajo devino en la conformación de la plataforma C.A.P.A colectivo arquitectura pública asamblearia.
Fotos: Archivo Ariel Jacubovich / Oficina de Arquitectura.

sábado, 24 de junio de 2017

La construcción del cambio social

En el proyecto Ciudad Roca Negra, el estudio del arquitecto Ariel Jacubovich se planteó el desafío de pensar un proyecto de arquitectura comunitaria y equipamiento urbano junto a un movimiento social, indagando nuevas formas democráticas y participativas de hacer ciudad.



Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto en base a la memoria de los autores)



Durante décadas el urbanismo y la planificación estuvieron ligados a las decisiones de oficinas técnicas. Recién en los últimos años hemos visto emerger la idea de un urbanismo consultivo, en un intento por democratizar las decisiones que se toman sobre la ciudad. Sin embargo, estos casos corren el riesgo de volverse solamente mecanismos de legitimación de la toma de decisiones de arriba hacia abajo. El desafío consiste entonces en lograr que los sistemas de involucramiento y participación se vuelvan realmente mecanismos de generación de consenso y no simplemente simulacros sobre el rol activo de los ciudadanos. Es decir que la participación no se limitara a abrir ciertas decisiones al debate en la comunidad, sino que los recursos estatales y la gestión de estos recaigan directamente en manos de los sectores populares organizados.



Unos corazones dibujados en un afiche conmemorativo de la "Masacre de Avellaneda" (2002) se redibujaron para convertirlos en una formalización material-organizativa.


El proyecto Ciudad Roca Negra se planteó el desafío de desarrollar un proyecto de arquitectura comunitaria y equipamiento urbano junto a un movimiento social organizado, indagando nuevas formas democráticas y participativas de construir ciudad. En mayo de 2009 el estudio Ariel Jacubovich / Oficina de Arquitectura fue convocado por integrantes del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de Lanús a pensar un proyecto para el predio de una extensión de casi tres manzanas de la ex fábrica Roca Negra, ubicada en el barrio de Monte Chingolo, partido de Lanús. Ya se había conseguido suspender su desalojo y presentar un proyecto de expropiación que declarara de utilidad pública a todos los bienes involucrados. 




Una de las características distintivas del FPDS y el MTD-Lanús es que se organizan de manera horizontal, y que la toma de decisiones se realiza de forma democrática a través de asambleas. Así se decidió que Roca Negra debía alojar una multiplicidad de programas, algunos que ya funcionaban y otros que al momento resultaban utópicos pero que movilizaban tanto la imaginación como las energías de transformación. Allí funciona, entre otros emprendimientos productivos, la bloquera fundada por Darío Santillán, el joven militante del MTD de Lanús asesinado hace 15 años 
por la Policía Bonaerense, junto con Maximiliano Kosteki, el 26 de junio de 2002.



Sin embargo, en ningún caso se incluía la construcción de viviendas o de programas privados. Fue a partir de estas primeras decisiones generales consensuadas que los arquitectos comenzaron a llamar al proyecto "Ciudad Roca Negra", reconociendo en el nombre que lo que se proponía era generar las condiciones de intercambio positivas que plantea lo urbano, es decir, justo lo que falta en estos contextos periféricos del Conurbano. 

Todas las decisiones del proyecto se tomaron en asamblea.

Durante más de cuatro años se desarrolló un proyecto que fue transitando diferentes instancias según fueron variando las necesidades y posibilidades. La primera instancia fue la de las “asambleas de proyecto”, donde lo que se buscaba era llegar a un plan general consensuado, generado en forma conjunta por la comunidad y los arquitectos. Desde un primer momento los profesionales fueron dejando de lado el rol tradicional del arquitecto como proveedor de formas y propuestas proyectuales, y se abocaron a desarrollar instrumentos de visualización y toma de decisiones que se implementaban en las asambleas, a través de prácticas deliberativas.

La cocina en construcción.

La siguiente etapa, una vez consensuado en forma provisoria el proyecto general, fue la de la construcción de “unidades” o partes acotadas y sectorizadas del proyecto: la plaza de juegos pública, la cocina y comedor comunitario, el bachillerato popular, los espacios culturales y de emprendimientos productivos, los lugares destinados a recreación y los accesos y circulaciones. 

Area de recreación.

En base a esta experiencia, concluida en 2013, a los profesionales convocados les quedó claro que el rol tradicional del arquitecto y la figura del encargo podía desplazarse hacia campos donde la autogestión y la convivencia no jerárquica entre especialistas y no especialistas se vuelvan determinantes. Esto significa que la arquitectura como herramienta de transformación puede aportar un conocimiento específico y a la vez mediar en la construcción de las condiciones que hagan posibles esta transformación.


Predio Roca Negra, en Monte Chingolo (Lanús)

Planta.




Plan de reconstrucción y ampliación de la cocina existente de la ex fábrica Roca Negra.


Area de acampe y comedor al aire libre.



FICHA TECNICA
Ciudad Roca Negra
Ubicación: Camino General Belgrano 4431, Lanús, Provincia de Buenos aires.
Superficie: 2 hectáreas y media.
Año de proyecto y construcción: Mayo de 2009 a Junio 2012.
Organizaciones: Movimiento de Trabajadores Desocupados de Lanús, Frente Popular Darío Santillán
Desarrollado por: Ariel Jacubovich | Oficina de Arquitectura
Proyecto: Ariel Jacubovich, Inés Ariza, Leandro Cappetto y Martín Alvarez.
Colaboradores y estudiantes pasantes FADU: Martín Flugelman, Pedro Magnasco, Paula Canavese, Florencia Sciutto, Magdalena Tagliabue, Lucia Cappetto, Libertad Baldiviezo, María Victoria Recabarren, Daiana Cazaubon, Ana Lia Frank, Soledad Silva Gonzalez, María Laura Gonzalez, Antonella Crespo, Cecilia Segal y Rosario Talevi.
Celine Cassourret, Francisca Tapia, Anita Pouchard Serra, Carolina Saldarriaga, Carolina Acevedo,
Desarrollo: Ciudad Roca Negra y su dinámica de trabajo devino en la conformación de la plataforma C.A.P.A colectivo arquitectura pública asamblearia.
Fotos: Archivo Ariel Jacubovich / Oficina de Arquitectura.
Video: Laboratorio Audiovisual Comunitario.

domingo, 18 de junio de 2017

Un complejo tecnológico que dialoga con el barrio

La flamante sede del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, de Mazzinghi-Sánchez y Maletti-Zanel-Maletti, conjuga el doble carácter de su programa: educativo e industrial.



Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Basado en la memoria de los autores)


En pleno Distrito Tecnológico de Parque Patricios se inauguró recientemente la nueva Sede del prestigioso ITBA, instituto universitario en el que se cursa la carrera de Ingeniería, que funcionó históricamente en la zona del Puerto de Buenos Aires. El nuevo complejo está integrado por tres edificios, uno nuevo  y dos existentes que fueron puestos en valor, cada uno con características y funciones diferentes, pero unificados en su estrategias de integración entre sí y con la vecindad.



El volumen nuevo se desarrolla en tres niveles sobre la toda calle Lavardén y unifica el conjunto, conectando los dos edificios existentes. A su vez, actúa como cierre del predio al quedar contenido entre dos espacios verdes de gran calidad. Los locales habitables tiene visuales a la futura plaza pública mientras que todas las circulaciones miran al patio con sus áreas verdes y deportivas. En este edificio funcionará la carrera de Ingeniería Informática, con aulas, oficinas y  laboratorios con la última tecnología.


En la planta baja tendrán lugar funciones comunes al complejo como los accesos, administración, salas de maquinas y confitería con sus respectivas expansiones exteriores. Se optó por una estructura de hormigón de losas sin vigas para tener un edificio muy flexible, dividiendo sus áreas a través de tabiquería modular con la posibilidad incluso de admitir modificaciones funcionales entre los distintos niveles si así lo requiriesen necesidades futuras.



Se puso en valor el edificio “Vieja Estación” para ubicar todas las áreas de Ingeniería Mecánica del programa se basa en requerimientos funcionales, alturas interiores necesarias y la vinculación sugerida con áreas de servicios y estacionamientos. En la Planta Baja del edificio existente se ubican los talleres y sectores de mayor complejidad logística, como maquinaria pesada y eventual movimiento de piezas.



También se decidió aprovechar íntegramente la nave mayor existente para ubicar el Auditorio, ya que las grandes estructuras permiten la disposición de las áreas más públicas del programa. La puesta en valor de estas estructuras originales, de grandes columnas y cabriadas metálicas de alto valor patrimonial, contrastadas con una estética y equipamiento moderno, pueden ser un aporte interesante al conjunto, en sintonía con el espíritu industrial y productivo de la Universidad.



Por último, el Patio exterior funciona como una Plaza interna de la Universidad para todos los usuarios de la misma, atrayendo todas las actividades de esparcimiento, de distracción, y deportivas, tan sustanciales a cualquier ámbito académico. En este gran espacio público de uso interno es donde todos, usuarios, estudiantes, profesores, visitantes, pueden lograr el desarrollo equilibrado y armónico  tan vital en ámbitos de estudio de primer nivel.








Planta baja


1° Piso

2° Piso

FICHA TECNICA
Instituto Tecnológico de Buenos Aires
Ubicación: Lavardén 315, Buenos Aires
Sup. Terreno: 9.700 m2
Sup. Cubierta: 6.700 m2
Proyecto y dirección: Mazzinghi Sánchez Arqs. y Maletti Zanel Maletti Arqs.
Directores de proyecto: Arqs. Alberto J. Maletti y Jorge Mazzinghi
Jefe de proyecto: Arq. Lucas Maletti
Colaboradores: Arqs. Leandro Siragusa, Julio Balloffet, Ivan Mori, Ignacio Ramognino, Santiago Gregorini
Asesores: Ing. Ing. Hugo Chévez (diseño estructural), Ing. Julio Blasco (termomecánicas), Arq. Jorge Carelli (sanitarias e incendio), Arq. Atilio Ricca (incendio).
Gerenciamiento y Dirección de obra: Roberts y asociados y Arq. Leandro Ardigó
Identidad visual y señalética: Estudio Shakespear
Año de concurso: 2013
Año de inaauguración: 2016
Fotografía: Ramiro Iotti

Ubicación


Street View





lunes, 12 de junio de 2017

Una obra efímera para la posteridad

A un año de su inauguración, el recuerdo de la notable estructura de madera diseñada por Atilio Pentimalli para la muestra argentina en la XV Bienal de Venecia.





Por Ariel Hendler para ArquiNoticias
(Texto en base a  la memoria de los autores)

Hace pocos días se cumplió un año de la inauguración del Pabellón Argentino en la XV Bienal de Arquitectura de Venecia 2016. Allí se albergó la muestra “Experimentar-Poéticas desde la frontera”, curada por Atilio Pentimalli con dirección artística de Alejandro Vaca Bononato, que se focalizó de exhibir “obras argentinas que hayan logrado ir más allá de la norma a través de la experimentación y la exploración en lo cotidiano”.




Según explica Pentimalli, las obras elegidas correspondieron a “arquitectos que en vida estuvieron alejados del ‘sistema’, los premios y las publicaciones”, y que en su mayoría son “difíciles de clasificar o encasillar”. En concreto, se incluyeron trabajos de Claudio Caveri, Jorge Scrimaglio, Francisco Salamone y Rafael Iglesia, además de otros actuales como Nicolás Campodonico, Claudio Vekstein o Francisco Cadau.



La muestra fue exhibida en (o a través de) una estructura de madera montada dentro del Pabellón. El artefacto de exhibición en sí mismo, proyectado por el mismo Pentimalli, consistía en una trama autoportante de listones de madera que, según explica el arquitecto, retomaba el sistema de entramado de vigas del edificio Altamira, de Rafael Iglesia, en Rosario, pero para “regresarlo a su estado inicial, al sistema constructivo y materialidad que le dio origen; es decir, la madera”.



La estructura continuaba el patrón del entramado de vigas del techo del Arsenal y lo desplegaba espacialmente. Así se conformaron vigas que creaban configuraciones y espacialidades variadas, tanto para la exhibición como para el descanso. Los módulos de madera de tramas horizontales (horizonte pampeano) fueron encarados, según explica Pentimalli, como “pequeños ejercicios o ensayos que surgen de la experimentación con un único elemento, un listón de cuatro por cuatro pulgadas llevando más allá sus posibilidades formales y espaciales”. 



Sobre esta base, mediante trabas se resolvieron los paneles de las muestras, los bancos de descanso y pequeñas ménsulas para soportes de folletería y catálogos. Por otra parte, las tramas abiertas generadas por los listones de madera permitían vivenciar la muestra con perspectivas tamizadas del interior del Arsenal. 



En suma, una obra de carácter efímero que, a un año de su instalación, merece ser recordada para perdurar.


























FICHA TECNICA
Pabellón Argentino XV Bienal de Arquitectura de Venecia
Ubicación: Arsenal de Venecia, Italia
Muestra: “Experimentar-Poéticas desde la frontera” (curador: Arq. Atilio Pentimalli; dirección artística: Arq. Oscar Vaca Bononato)
Proyecto: Arq. Atilio Pentimalli
Desarrollo de proyecto: Arq. Ana Arlia 
Colaboradora: Arq. Camila Urani
Sup. del Pabellón: 480 m2
Año: 2016
Fotos: Andrea Avezzu, A. Pentimalli
ubicación
street view